Todo empezó
con Arturo.
La historia de un perro rescatado que, sin saberlo, terminó inspirando una comunidad, una colección de diseños y una marca completa.
Conocer su historiaAdoptado al mes de vida.
Cuando tenía apenas un mes de vida, Arturo fue abandonado junto a sus hermanos dentro de una caja de cartón en Santiago de Chile.
Yo lo adopté y, desde entonces, pasó de no tener un hogar a convertirse en el centro de mi familia y en el protagonista absoluto de mi vidas.
Hoy tiene cuatro años y medio, pesa 36 kilos y continúa convencido de que puede sentarse encima de cualquier persona como si todavía fuera un cachorro.
Marie, mamina de Arturo.
La comunidad nos dio la idea.
Con el tiempo, las ocurrencias de Arturo comenzaron a compartirse en Instagram. Sus gestos, sus pensamientos y su particular forma de ver la vida fueron reuniendo a una comunidad que se identificaba con él.
Cada vez más personas nos preguntaban cuándo crearíamos productos inspirados en Arturo. Y así nació Yo, Turo: como una manera de convertir todo ese cariño en objetos que acompañaran a otros amantes de los perros.
Yo lo rescaté a él.
Y él cambió mi vida.
Arturo llegó cuando apenas era un cachorro y, desde ese día, se volvió mi compañero, mi familia y la inspiración detrás de todo lo que hacemos.
Yo, Turo nació de nuestra historia juntos: de sus ocurrencias, de la comunidad que lo acompaña y de las ganas de transformar todo ese cariño en diseños que representen la vida con perros.
Me adoptó él.
Conocé al equipo de Yo, Turo.
Un pequeño equipo con muchas ideas, bastante amor por los perros y un CEO que cobra todos sus honorarios en snacks.
Martín
Comercial — Papá de Turo
Impulsa nuevas oportunidades para Yo, Turo y ayuda a que cada idea encuentre la forma de llegar más lejos.
Diseños inspirados en la vida real con un perro.
Gracias por acompañar a Arturo y por permitirnos transformar su historia en algo que pueda llegar a muchos otros hogares.
