Pepa no pide. Pepa mira. Marroncita, mestiza y con dos orejitas pequeñas caídas que funcionan como una poderosa herramienta de negociación, descubrió hace tiempo que no hace falta hacer demasiado esfuerzo cuando tienes esa cara. ¿Un pedacito de comida? Mirada. ¿Subir al sillón? Mirada. ¿Dormir ocupando un espacio completamente desproporcionado para su tamaño? Ni siquiera pregunta.
Pepa llegó a La Banda de los Mestizos en representación de todas esas perritas que técnicamente tienen reglas en casa, pero misteriosamente nunca tienen que cumplirlas. Dicen que es consentida. Ella prefiere decir que está correctamente atendida.