Limón está feliz de estar aquí. Dónde es “aquí” no importa demasiado. Puede ser el parque, la cocina, el auto o una vereda cualquiera. Si hay algo para hacer, Limón probablemente ya está listo.
Mestizo, sonriente y equipado con sombrero, lentes y pañuelo porque evidentemente la discreción nunca fue parte del plan, tiene esa capacidad especial de convertir cualquier día normal en panorama.
¿Paseo? Sí. ¿Premio? También. ¿Una salida para la que nadie lo invitó? Ya está esperando en la puerta. Limón llegó a La Banda de los Mestizos representando a esos perros que viven convencidos de que todo puede ser una buena noticia. Y, viéndolo así de feliz, cuesta bastante discutirle.